¿Qué es una banda sonora para ti?

6 02 2014

La frase “¡Qué buena es esa banda sonora!” se escucha a menudo, en muchos contextos, dirigida hacia muchas manifestaciones musicales y con muchos sentidos distintos.

Hay quien se está refiriendo a una canción de U2 que alguien encargado de la selección musical decidió que iría bien como fondo de una escena de la película. Hay quien se refiere a la música incidental compuesta por un compositor para dar golpes de efecto a determinados momentos de la película (por ejemplo, en una película de terror). Hay quien se refiere a un tema aislado compuesto para la película (los títulos de crédito de “Blade Runner”, por ejemplo). Hay quien se refiere al conjunto de temas compuestos para la película como obra musical (la casi opereta compuesta por Howard shore para la triología de “El señor de los anillos”).

Todo eso puede llamarse “banda sonora”. Indiscutible. Mayormente porque “banda sonora” es cualquier cosa que “suena” a la vez que fluyen unas imágenes.

Por eso conviene, antes de hablar de lo buena o mala que es una banda sonora, acordar (como quien sincroniza relojes) de qué estamos hablando y  bajo qué perspectiva  exactamente. Porque de lo contrario la conversación puede derivar en una discusión sin sentido ni final.

En cuanto a qué estamos hablando convendría acordar una jerga, unas denominaciones que no dejaran lugar a dudas. Y algo hay. Pero no demasiado riguroso, más bien ambiguo. Podemos decir que “Banda sonora original” hace referencia a la música compuesta PARA la película. Antes de la película esa música no existía. En inglés se distingue además el término “score” (diferenciándolo de “soundtrack”, más amplio) para hacer referencia a la música (fundamentalmente instrumental) compuesta para las escenas de  la película. Por otro lado, con suerte, en algún disco leemos “Música inspirada en…” para alertarnos de que estamos ante un recopilatorio de temas (en  la mayoría de casos, canciones sin mucho sentido) que se han compuesto una vez la película existía pero pueden ni aparecer en ella.

Por otro lado la perspectiva tiene que ver con la forma en que entendemos una banda sonora. La perspectiva clásica, la habitual, es entender la banda sonora como parte de un todo, que es la película. Es una forma de verlo. Pero a veces cuesta hacer entender que no es ni mucho menos la única. Por eso he querido diferenciar, siempre desde mi punto de vista, cuatro grandes perspectivas a la hora de entender una banda sonora (que tampoco tienen porque ser las únicas, pero sí las mayoritarias). Aquí van:

1. Perspectiva cinéfila.

Como decía, la clásica. La unidad artística es la película. La banda sonora es una parte de ella. Como la fotografía, los actores o el guión. Bajo esta perspectiva la banda sonora no tiene sentido sin la película, aunque la película sí puede tener un sentido sin la banda sonora. Escuchar la banda sonora sin saber a qué imágenes acompaña implica el desconocimiento absoluto del sentido musical de la misma ya que fue compuesta para acompañar a esas imágenes.

2. Perspectiva melómana.

En cambio, muchas bandas sonoras originales se conciben antes de que existan las escenas a las que acompañan. Pasa a menudo (y más aún en parejas director-compositor ya establecidas) que el compositor compone un tema en base a lo que le inspira el guión. Presenta este tema al director, y a partir de ahí, convienen la idoneidad del mismo. Por ejemplo, Patrick Doyle toca al piano frente a Kenneth Branagh el tema que piensa dedicar al amor shakespeareano entre los dos protagonistas de su película. Brannagh le comenta que bien, pero que debería reforzar la componente histórica del mismo. La escena del beso aún ni se ha grabado. Por tanto, la obra musical tiene un sentido por sí misma ya que “crece” a la vez que la obra cinematográfica, no a posteriori. Incluso algunos directores graban escenas escuchando los temas que el compositor ha escrito para la película como fuente de inspiración. La música no es un apéndice consecuencia de la película. La música crece con la película e incluso puede llegar a ser un “catalizador” de la misma. Bajo esta perspectiva, la banda sonora es una unidad artística, una obra musical, que acompaña a unas imágenes. Con pleno sentido fuera de la película. Y con un sentido coherente no necesariamente supeditado a lo que pasa en una escena en concreto. Quien escucha “Cuadros de una exposición” de Mussorgsky no llega nunca a ver los cuadros…

3. Perspectiva de la simbiosis

Si el cinéfilo cree que la música es una parte y el melómano piensa que la música es una obra autónoma que enriquece unas imágenes… la perspectiva de la simbosis simplemente entiende la película y la banda sonora como dos obras de arte de igual magnitud que se apoyan mutuamente la una en la otra. Ni la banda sonora acaba de tener un sentido completo sin la película. Ni la película tiene pleno sentido sin su banda sonora. El caso más gráfico de esta perspectiva sería el de directores como Woody Allen o Tarantino. Ambos eligen cuidadosamente obras musicales preexistentes (incluso de bandas sonoras de otras películas que nada tienen que ver en argumento) y crean una “simbosis” con su obra cinematográfica. Una simbosis que puede otorgar un nuevo entendimiento tanto a la música como a la película. “A” tiene sentido y autonomía artísticos. “B” tiene sentido y autonomía artísticos. Si junto “A” y “B” creo un nuevo “todo” con un nuevo sentido. Otros casos incluso combinan música original compuesta para la película con temas preexistentes, como pasó con Yann Tiersen y la banda sonora de “Amèlie” o con Philip Glass y “Las horas”. Los temas preexistentes adquieren un nuevo sentido, los nuevos dan coherencia al conjunto.

4. Perspectiva de la fuerza bruta

El cine es cine, la música es música. Y junto los dos. Porque sí.  Pero no me molesto mucho en darle un sentido al conjunto ni en darle coherencia a la obra musical. Es una perspectiva fundamentalmente comercial. Por ejemplo, quiero pegar un pelotazo musical, le digo a Alejandro Sanz que haga una canción para la película (probablemente antes de que haya visto ni una escena) y luego la acompaño con otros éxitos de Shakira, Beyoncé y Robby Williams. De ahí sale un recopilatorio de canciones, un engendro sin dirección ni sentido, que se puede escuchar como el que escucha el disco “lo mejor del 2012”. Lo que es peor, durante mucho tiempo era habitual que se editara ese recopilatorio dando la espalda a la obra musical compuesta por el compositor asignado a la película, como mucho asignándole una pista o dos del CD en los casos más benevolentes. Más tarde se empezaron a editar bandas sonoras por duplicado: las canciones y la música instrumental en dos CD distintos (el segundo se acababa descatalogando a los pocos meses). Claro está que no todo son engendros y de vez en cuando se alinean los planetas y alguien encargado de la selección musical lo hace con gusto. Pero en este caso ya no estaríamos hablando de fuerza bruta sino de simbiosis. Véase “Drive” por ejemplo.

Por tanto, no es obvio que una banda sonora sea únicamente parte de un todo. Creo que conviene hacer estas cuatro distinciones, cuatro perspectivas totalmente válidas (la cuarta un poco menos…), antes de enzarzarse a hablar lo que es una buena banda sonora. Porque el melómano podría acabar a hostias con el de la fuerza bruta, y ambos pegar al cinéfilo. Estaríamos perdiendo el tiempo, cuando podríamos estar escuchando alguna banda sonora interesante, por ejemplo, “The monuments men” de Desplat.

bso

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El compromiso en tu cuarto de baño

23 12 2013

Ayer estaba tomando una cerveza con un buen amigo cuando salió un tema del que pienso que, dada su magnitud y trascendencia, se ha escrito terriblemente poco. Eso me ha inspirado a quitarle el polvo a este blog, renovar la contraseña que (obviamente) había olvidado y volver a acostumbrarme al ruidito de las teclas del portátil, yo tan hecho al teclado táctil del iPhone. No, amigos, no hay ninguna tecla aquí que haga que de repente todas las letras se cambien por dibujillos de caras, vacas, globos, tartas de cumpleaños, gatos riendo o gitanas con vestido de faralaes. Una putada.

Total, que esta conversación cervecera me ha inspirado para realizar una útil y necesaria labor social escribiendo en este blog. Todos necesitamos alguna vez una musa. La mía tiene barba y le gusta contarme cómo ha sido su última experiencia en el retrete.

Hay quien piensa que “compromiso” es un concepto abstracto que carece de representación material en el mundo terrenal. Pero es totalmente falso. Todos sabemos que si la RAE tuviera que poner una foto en la definición de “compromiso” lo tendría bien fácil. Pondría sin duda un cepillo de dientes. El cepillo de dientes marca el verdadero antes y después de la vida en pareja. No hay anillos, bodas, hipotecas o niños que igualen la rígida e innegociable contundencia del cepillo de dientes. El cepillo de dientes ha asustado a más hombres en la Historia de la Humanidad que guerras, cataclismos, desastres naturales o toros desbocados. Ninguna pastilla de jabón, colonia, Silk Epil, pintalabios o perfil de ojos iguala el mensaje despiadado que transmiten las cerdas, las muy cerdas, de un cepillo de dientes. Ni siquiera su hermano blandengue, el hilo dental, pobre imitador amanerado, es capaz de expresarse con tanta ferocidad.

“He venido aquí para quedarme”, “Juntos hasta la muerte”, “Juntos incluso después de la muerte, haya lo que haya”, “Seré tu sombra incluso en días nublados”, “Voy a por ti, pequeño ser indefenso y efímeramente independiente”, “Escribe ya el epílogo de tu breve incursión en el mundo de las personas con capacidad para decidir”. Mil mensajes se esconden tras una decisión estratégicamente unilateral. Porque claro, ninguna pareja queda una tarde para hablar frente a un café acerca de “si ha llegado el momento de juntar nuestros cepillos de dientes”, aunque deberían. El hecho en sí ya está metódicamente diseñado para que suene absurdo. Para que nadie hable de ello y… simplemente pase. Que llegue un día en que el compromiso se cuele en tu casa sin que te des cuenta, en el Caballo de Troya de un cepillo de dientes. Y el oído masculino, incapaz de despertarse ante el llanto de un niño, una excavadora en un día de resaca o la alarma del horno, detecta, a través de varios muros, habitaciones y vigas maestras, el tintineo del cepillo de dientes ajeno colándose por el agujero anexo al del cepillo propio. Eso alerta a los sistemas linfático, simpático y parasimpático y hace que en un acto reflejo el hombre corra como un galgo hacia el cuarto de baño y se dé cuenta de la situación demasiado tarde. El compromiso te saluda. “Hola, soy el compromiso y ya he hecho pis en tu wáter”.

Varios fabricantes de cepillos de dientes, conscientes de la hostilidad de su producto, se han decantado por clasificar los cepillos en función de su grado de compromiso en “blando”, “medio” y “duro”. Así ningún hombre se lleva a engaño. Si se te cuela un cepillo de compromiso blando en tu casa puedes estar tranquilo, quizá incluso se te permite que quedes algún día con alguna amiga a solas o te vayas de copas con los colegas sin avisar. Eso sí, ten cuidado porque podría ser la antesala de un compromiso “medio”. Este ya implica vivir pensando que has dejado de ser “uno” para pasar a ser “dos”. Ensaya la conjugación de los principales verbos en plural. Especialmente “pensar”, “decidir” y “opinar”. Otros verbos pueden mantener sin problema el singular, como “limpiar”, “pagar”, “arreglar” o “pintar”. Pero, amigo mío, cuando el cepillo duro entra a tu casa se te está colando el Chuck Norris del compromiso. Es un cepillo con chip geolocalizador que viene con batería extra para el teléfono móvil de regalo. El cepillo duro no entiende de ocupaciones, lugares con poca cobertura, accidentes de tráfico o fugas radioactivas. El cepillo duro quiere saber quién eres, dónde estás, con quien estás y cuando volverás a cepillarte los dientes con él. Y punto. No, no, no, no, shhhh. Y punto he dicho. A llorar a la calle.

En cualquier caso, sea de la dureza que sea, el cepillo de dientes del compromiso siempre tiene una característica fundamental. Quiere que todo el mundo sepa que él está ahí y lo que significa. Por eso los cepillos del compromiso no son nunca verdes, azules o amarillos. Son siempre ROSAS y transmiten un claro mensaje: “Amiga de mi chico, soy el cepillo de una MUJER, y estoy aquí, en su casa. ¿Acaso está el tuyo? Ah. No, no está, ¿verdad? Pero yo sí. Eso significa que yo soy la diosa aquí. Y tú eres escoria. Cuando acabes de mear vete, y no vuelvas a reposar tu culo en este lugar. Zorra.” Por eso el cepillo rosa crea un perímetro de seguridad de 100 metros a la redonda en el que ninguna chica que no sea ELLA puede vivir a gusto sin estar constantemente bajo la inmisericorde amenaza del compromiso ajeno. Es como poner un Kill Paff aniquilador de hembras enchufado al lavabo. Caen como moscas.

Por todas estas razones ningún hombre debe menospreciar el poder de un cepillo de dientes. Jamás.  No caigáis en el error que han caído millones de hombres desde la Edad Media cuando a un chino le dio por inventarlo (como inventaron la pólvora y otras cosas que nos hacen daño). Cuando en tu tercera cita esa chica te diga “¿Y tú qué opinas del matrimonio?” respóndele de forma directa y sin dudar: “No me despistes. Hablemos antes de tu cepillo de dientes”.

cepillo





¡Bendita crisis!

22 07 2011

Se acerca el mes de agosto y, dado que el presidente en funciones ya le está sacando brillo al botón de “Pause” del país, tú cada vez tienes menos cosas relevantes que hacer excepto, si lo consideramos relevante, espiar a Mari Puri, esa vecina que con toda seguridad es el eslabón perdido entre el homo sapiens sapiens y la foca común, intentando embutir sus 37 kg de pezón en el bikini del año pasado, ese que se compró un poquito más pequeño porque pensaba adelgazar… Por tanto, y pensando en tu hambruna neuronal, decido escribir unas palabras de reflexión para que tengas algo más en lo que pensar cuando te vayas a la cama, además de ese interesante debate interno acerca del ahorro que supondría pasar de la triple capa a la doble en el papel higiénico.

Muy seguramente tú naciste en España. Puede ser que no y nacieras en otro país, o puede ser que sí y vayas enmoquetando las calles de felpudos de la república independiente de tu casa made in Ikea. Pero lo más probable es que sí. También es probable que crecieras en un caldo de cultivo propicio para la formación de grandes eminencias que mediante la especialización han llegado a inventos tan destacables como el Chupa-chups o la fregona, inventos que su vez han motivado que aparezca un ejército de jóvenes emprendedores con ansia de acumular riqueza que cada mañana se levantan con la misma pregunta: “¿y si a esto le pongo un palo? ¿se vendería?”. Ese caldo de cultivo ha propiciado que muchos se hayan hecho un hueco en la maraña económica del país desempeñando con soltura cargos durante años y años, a todos nos viene a la cabeza Jordi Hurtado, el presentador funcionario que asoma la cabeza por la tele antes de que el león le hinque el diente a la gacela, o Ramón García, ese hombre que cuando muera hará que el tiempo se congele y la Humanidad permanezca eternamente en el mismo año. Efectivamente, mirándolo con perspectiva es una puta mierda. Por tanto ya sabías y asumías que, donde no hay mata no hay patata, y “esto es lo que hay”.

Pero un buen día el “Edifica-cefa” de 500.000 kilómetros cuadrados que teníamos montado petó por todos los lados y la oposición del Gobierno dio por inaugurada la crisis actual. La palabra “crisis” siempre evoca chunguez extrema y la gente da por supuesto que todo ha de ser malo. En absoluto. Por eso me propongo dejarte claro, aparte de que no es recomendable bajar de la doble capa en el papel higiénico, las múltiples cosas buenas que ha proporcionado la crisis a este país botijoforme llamado España.

1. POSITIVIDAD LABORAL

Parecía imposible que en este país alguien se alegrara de ir a trabajar. La crisis lo ha conseguido. La depresión post-vacacional ha sido erradicada totalmente, de un plumazo. Y da igual que digas “me dedico a la prostitución y me he especializado en la ingestión de diarrea de cabra montesa a cambio de que me mutilen un dedo cada fin de mes”, siempre habrá alguien que te diga “oye, mira, lo importante es que tienes trabajo”. Y es que te tienes que alegrar. Todavía hay quien, tímidamente, algún domingo por la tarde se atreve a decir a algún amigo muy íntimo en algún bar clandestino: “me incomoda ligeramente que mañana sea lunes”. Pero son pocos y esta escoria de gente se suele quedar sin amigos y morir hacinados debajo de algún puente, probablemente el de la Purísima.

2. INDIGNACIÓN

Un viejales escribe un libro de 30 páginas y todo el colectivo que obedece a la descripción “leo libros de 30 páginas” (el 73% del país) sale a la calle indignadísimo. “¡Pues tiene razón el hombre!” se dicen los unos a los otros. Entonces uno se acuerda del auge de la especulación inmobiliaria y de esa coletilla que se escuchaba en todos lados: “algún día esto petará”. Pero por lo visto todos los que dijeron eso han esperado unos añitos más para indignarse, lo justo para hacer revoltillo con los huevos de oro y reunir dos páginas de periódico para poder taparse un poco. Y ahí se reunieron todos a liarla parda, porrifláuticos, perrofláuticos y alguno que otro pijo que no sabía qué hacer con la tienda de campaña que compró en el Decathlon después de que “popó” y  “momó” se compraran la casa de la montaña y la casa del valle. Alguno tuvo que pedir excedencia en la casa ocupa y hacer víveres de Filvit champú para el perro. España indignándose. Retenedlo en vuestras mentes que esto es único y el primero que pueda volver a lavarse el culo con Moet & Chandon se hará chubasqueros con la tienda de campaña.

3. GESTIÓN ECONÓMICA

Auténtico pavor transmitía la cara del pobre Sr. Gutiérrez cuando se enteró de que su horda de putas de lujo con lunar en la pantorrilla derecha no estaban contempladas  por ningún lado en el archivo “Presupuesto 2010.xls”. Ni los chuletones de Ávila del Restaurante Don Perico. Ni los fines de semana familiares con todos los gastos pagados en el Hotel Los Cisnes. A tomar por culo todo. Pues ahora sí que no va a subir el sueldo a todos esos tipejos que por trabajar 9 fines de semana seguidos se creen que tienen derecho a cobrar más. Es más, a ver si los de la gaviota abaratan un poco el despido y con el sueldo de Rodríguez se puede financiar alguna putilla aunque no tenga lunar. Tullida también le vale. La crisis, por tanto, ha hecho que el Sr. Gutiérrez aprenda a gestionar su dinerito y empiece una nueva vida de ahorros y vaginas en lata. Milagro.

4. FORMACIÓN

Después de las primeras cuatro horas de Xbox algún iluminado se dijo: “¿y si me formo?”. Y fue y se formó. ¿En qué? ¡Qué más da! Lo importante es que cuando alguien le pare por la calle y le pregunte por su búsqueda de trabajo pueda decir “¡¡¡EHHH!!! ¡¡ME ESTOY FORMANDO!!”. Porque a la gente le encanta preguntar y hacer un seguimiento exhaustivo de los CV que has mandado y, si hay tiempo y no te cierra la frutería, darte algún consejillo práctico que “a él siempre le funciona”. Es el típico menda que cuando queda con gente que trabaja habla de sueldo (concretamente del suyo poniendo algún cerillo más) y cuando queda con gente en el paro da sesiones de terapia gratuitas. Altruismo en estado puro. Lo importante, y en cualquier caso, es que a la gente le da por estudiar y hacer útiles cursos acerca del impacto del macramé en la microeconomía o la repercusión de la muerte de Copito de Nieve en los mercados internacionales. Y a partir de ahí… ¡se te rifan! Otra opción es inventarte los cursos y hacerte tus propios diplomas de “LaHostia Academy”, pero vamos, que eso nadie lo hace. Alguno he conocido yo, pero muy aislado.

5. AUSTERIDAD

Es que… “Madre mía, ¡qué suerte tenemos de vivir en un país así! Con playas, montañas, pueblos bonitos… ¡¡No entiendo a quién se va tan lejos para ver cosas bonitas!!” Le dice la señora María a la señora Dolores en la pescadería. “Y con los coches de ahora y las carreteras que hacen es que recorres 1.453 km y ni te enteras… ¿Coger un avión? ¡De locos!” [Y vamos, a las malas todos sabemos que España se compone de 49 provincias y una adicional diseñada para poder hacer fotos y poder decir que has ido a un lugar mucho más lejos. Se llama Almería]

“Te diré una cosa más… ¿sabes el restaurante ese al que íbamos todos los sábados? ¡Se ha maleao! Te lo digo yo… las dos últimas veces que fuimos nos dieron la carne muy pasada. Y, qué quieres que te diga, para comer carne pasada me la compro yo en el Área de Guissona y me la hago a mi gusto, ¿no? Aunque, mira, la del Mercadona tampoco está nada mal… ¡y qué productos! Que mi Carlitos siempre pedía yogurts Danone y ahora con los Hacendado ni se queja. Cosa fina. ¡Y qué cremas! Que ya hace seis meses que no piso ‘La Balear’”

“En fin, chica, que te dejo, que Carlitos se ha bajado por la Intenné la de “Transformers”, esa que están dando ahora en el cine, que vamos, que se ve estupendísima. Y para irte tan lejos nos la vemos tranquilamente en casa. Donde se ponga la comodidad de casa de uno…”

 

Pues sí, pensativo lector. Lo que antes del 2007 era un país de mangantes, resignados, vagos quejicas, cazurros convencidos y despilfarradores vanidosos, gracias a la Madre Crisis, se ha convertido en un país de gente que se alegra de ir a trabajar, gente que gestiona su economía, que ha aprendido a ver la grandeza de las pequeñas cosas, que se plantea el sistema político, se resigna –y su perro también- y se preocupa de su formación y su futuro. ¡La crisis por fin ha hecho que África empiece más abajo de los Pirineos! Y esta noche cuando el Sr. Gutiérrez apague la luz de la mesita de noche se recostará pensativo sobre su almohada viscoelástica y, bajo un cielo de lejanos lunares en pantorrillas derechas, acabará deslizando lentamente su mano por debajo de las sábanas hasta dar con la pantorrilla de su señora esposa. De esta forma, con un solo gesto, un país entero se aprieta y afloja el cinturón a la vez rindiéndose a la exótica belleza de contemplar las irregularidades de la celulitis que puebla el desierto de Tabernas, una foto irrepetible para el mueblecito del recibidor que por siempre irá precedida de un orgulloso “este año nos fuimos a Almería”. ¡Bendita crisis!





Si no me buscas… me encontrarás

11 06 2010

Ya va a hacer un temporadilla que empecé en esta emocionante andadura de tener un blog para poner las chorriflautadas varias que se le pasan a uno por la cabeza. Pasado este tiempo quizá va siendo hora de hacer balance, algo que ya de por sí suena maduro, sensato y molón.

Para personas cuya madurez no supera unos límites básicos, como es mi caso, WordPress lo pone fácil. Puedes visitar un apartado que se llama “estadísticas” y ahí sale de todo… desde la cantidad de visitas que tiene cada post hasta las búsquedas a través de las cuales la peña llega a leerte o, sin ser tan optimista, a ver tu página. Vamos, que WordPress te dice qué narices busca la gente por la web para dar con tu blog. Esto me ha ayudado mucho a hacer balance del tipo de visitantes que tengo. Quisiera compartir con vosotros estos datos tan significativos. Chicos y chicas, estas son las búsquedas que han llevado a los internautas a ‘Por el Foro de mis Webs’:

Buscar Visitas
fajas 25
bragas 18
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por el foro de mis webs 4
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regla de 3 entera 1
bragas de encaje 1
braga faja visón 1
no mires mis logros mira mi sacrificio 1
mis formulas de word se ven difuminadas 1
bragas en los años 20 1
ella es una prostituta, una puta, un com 1

En fin… se podría decir que el prototipo del lector accidental de este blog es aquel que lee todas las noches antes de irse a dormir y tiene una habitación de la casa destinada a almacenar tomos de los clásicos de la literatura de todos los tiempos. En resumen que tengo un público erudito, ¡qué le vamos a hacer!

Eso sí, como no quiero defraudar a nadie, me siento en la obligación de satisfacer a algunos internautas que con sus búsquedas dieron con mi blog sin encontrar respuesta a sus profundas inquietudes. Por vosotros empiezo esta nueva sección de ‘Por el Foro de mis Webs’: Si no me buscas… me encontrarás.

Búsqueda:  “que significa entre ceja y ceja”

No quiero meterme con tu nivel cultural querido internauta pero o eres un niño haciendo los deberes del colegio o eres un ceporro de mucho cuidao.

Si resulta que eres un ceporro y esa lección de frases hechas de la EGB te la saltaste por algún motivo de fuerza mayor, lo tienes muy fácil. En tu caso entre ceja y ceja no hay absolutamente nada, pero no te preocupes, me atrevería a decir que a 2 km a la redonda de tus cejas tampoco. Estás solo en la vida y no tienes amigos ni nada sustancial por lo que merezca la pena que sigas ocupando un sitio en este mundo. Eres un tocho. Suicídate.

Si en cambio eres un niño aplicado y responsable que recurre a internet para hacer los insustanciales deberes de bajo nivel que genera la enseñanza actual mi respuesta dependerá de en qué caso te encuentres. Si vas a un colegio de curas entre ceja y ceja seguramente tendrás el ombligo de tu profesor, en caso contrario, busca en diccionarios porque el Google sólo te va a llevar a páginas guarras en las que en el mejor de los casos descubrirás intimidades desagradables de algún familiar. Eso sí, si lo que realmente buscas son páginas guarras te recomiendo www.youporn.com, hay videos que te acompañarán gustosos en ese emocionante viaje de las primeras manolas.

Búsqueda: “bragas de gordas”

Amigo mío, estoy convencido de que detrás de esa búsqueda hay una buena intención. Quizá hacerle el regalo de aniversario a tu mujer o el regalo de cumpleaños a tu madre. Pero debes saber que, en cualquier caso, deberías tratar con respeto a las personas queridas que te rodean. Sí, lo sé, están gordas, son unas vacas orondas y fláccidas, pero ya que no está en tu mano hacer nada, asúmelo y haz como si no te importaran sus cuerpos deformes y supieras mirar en el interior. En el hipotético caso de descubrir que tu mujer tampoco sabe lo que significa “entre ceja y ceja” llámala foca ignorante y déjala.

Búsqueda: “fotos bragas muy grandes”

Lo tuyo ya es un poco más enfermizo. Te has comprado una pantalla nueva para tu PC y quieres probarla a máxima resolución. Vale, muy respetable, pero busca alguna foto de algún paisaje o de animalicos. Si por el contrario eres tan depravado que te excita ver fotos de bragas enormes intenta contactar con el internauta que ha buscado “bragas de gordas”, va a comprar unas para su mujer (o su madre).

Búsqueda: “bragas cuello alto”

Aquí estamos ante una importante confusión o ante una importante deformidad. Si tu caso se corresponde con el de una mujer que tiene el meato urinario por encima del pecho respetaré tu búsqueda, bastante tienes con lo tuyo. Pero en caso contrario no te recomiendo que hagas llegar tus bragas hasta el cuello, el clítoris es como un reloj sumergible, sólo aguanta hasta una determinada presión.

Búsqueda: “bragas cagadas”

Gracias, de verdad, muchas gracias. Pensar en tu búsqueda alarga mis relaciones sexuales del orden de 20-30 minutos.

Búsqueda: “pelos en las bragas”

Amigo internauta, como podrás comprobar, en este blog no hay ni pelos en la lengua ni pelos en las bragas. Si tu problema es de calvicie hay otros caminos para repoblar la azotea a menos que tu tipo de peinado favorito sea el de las ingles caribeñas.

Búsqueda: “semáforo en verde”

Llevas 35 años sin salir de tu manzana de pisos ante tu asombrosa falta de comprensión de las señales viales. Has hecho bien en enfocar el problema con prudencia, podrías haber muerto (es más, quizá lo merecías). Semáforo en verde significa que puedes pasar. Ala, todo un mundo de experiencias te está esperando. Cruza al otro lado, vuela pajarillo.

Búsqueda: “historia de la braga”

Lo de tener inquietud por todo es algo buenísimo. Deduzco que si has llegado a preguntarte eso es porque ya dominas ampliamente la Historia universal en general y ahora te propones hilar más fino. Si no es así y simplemente buscaste eso porque eres chica y encontraste unas bragas desgastadas en tu cajón que no eres capaz de datar, a partir de ahora intenta conservar los tickets de compra.

Búsqueda: “pelos en el entrecejo del bebe”

Imagino que eres una madre atormentada de esas que analizan cada manchita minúscula que aparece en la epidermis de su bebé. En el caso que te ocupa vives inquieta porque tu hijo ha nacido cejijunto. Debes afrontar el futuro teniendo dos cosas muy claras: no, no es normal que tu hijo sea cejijunto, y sí, es feo y los demás niños se burlarán de él en el recreo dando como resultado un impacto psicológico que probablemente le acabe convirtiendo en un violento asesino en serie. Si aceptas esto todos los sucesos que están por llegar te resultarán más fáciles de asimilar. Intenta no dejar cuchillos a su alcance.

Búsqueda: “no mires mis logros mira mi sacrificio”

¿Tú sabes lo que es un buscador? ¿Qué coño pretendes encontrar poniendo eso? ¿Algún versículo de la Biblia? ¿Fuiste algún niño cejijunto de madre maniática y ese trauma infantil te lleva a asesinar a ancianas beatas dejando escritas en las paredes las sagradas escrituras? Lo primero que deberías saber para que te vaya bien en esto de matar a la gente y tal es que hay que ser un poco discreto. Escríbeme a mi correo y te daré unos sencillos trucos, yo maté a 176 personas entre 1997 y 1998 por el estrés de la selectividad y nadie lo sospecha.

Búsqueda: “”mi mujer me pone los cuernos” foro”

¿¿Hay un foro de cornudos?? ¿¿Hacéis quedadas?? ¿¿Lloráis en vuestros hombros?? No pierdas el tiempo. Y, sobretodo, no te pongas al nivel de tu pareja amigo, tú estás muy por encima. Trata el problema con calma y sensatez. Pilla una escopeta, preséntate en la casa del cabrón hijo de la grandísima puta que se está tirando a tu mujer y mátalo mientras ella lo ve todo. No la mates a ella, seguramente el sentimiento de culpa hará que se acabe suicidando. Si pasados diez años sigue viva es que no tiene corazón, contrata a un grupo de rumanos y haz que parezca un accidente.

Búsqueda: “mis fórmulas de word se ven difuminadas”

A ver, pimpín o pimpina, tú debes estar haciendo algún trabajo del instituto (de esos también insustanciales de bajo nivel que genera la educación actual) porque alguien que está metido en la universidad sabe perfectamente que el Word es una puta mierda infernal para hacer documentos con fórmulas. Usa el latex. En tu vida personal y en tu vida académica. Si el latex te falla asegúrate de que tu nuevo hijo tiene los conocimientos suficientes como para no usar Word cuando llegue a la universidad.

Nota de la redacción: Vale, lo acepto, yo usé el Word para hacer el proyecto final de carrera. Y lo volvería a hacer. Pero oye, lo de aconsejar el uso de LaTex queda súper cool.

Búsqueda: “ella es una prostituta, una puta”

Sí, lo sé, te puso los cuernos y te ha jodido, ya lo expresaste en tu búsqueda anterior. Pero el Google es una máquina, no tiene capacidad de consolarte, no se lo expliques a él, recurre a algún buen amigo para desahogarte. Si resulta que no tienes amigos quizá ella hizo bien en buscarse a otro. Quizá eres un escombro social y cada vez que respiras le estás robando oxígeno a personas que sí aportan algo al planeta. Suicídate.

Hasta aquí la sección “Si no me buscas, me encontrarás”. Espero haber resuelto las incógnitas hasta del lector más exigente. Si no es así, debo pedir disculpas. El mundo de la braga y la faja (o la braga-faja) es tan extenso que resulta difícil abarcarlo al 100%. Os recomiendo que recurráis a páginas especializadas para tales menesteres. En el próximo post trataremos el apasionante tema de “La enagua, la gran olvidada”. Es broma, hombre, ¿cómo voy a hablar de enaguas? ¿de verdad esperabas que perdiera tiempo escribiendo acerca de enaguas? ¿no serás uno de esos lectores que no tienen a nadie y recurren a Internet para llenar sus lamentables vidas? Oye, ¿y si te suicidas?





Reír juntos, currar solos (parte III)

5 06 2010

Aún estaba absorto en averiguar por qué en la lista de desaparecidos ya no figuraba nadie cuando le oí.

– ¡¡¡¡Navarreteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!

Me giré y pude verle. No podía ser. Era él. Asarocha. En ese momento yo estaba demasiado confundido, ni me salían las palabras.

– Pero… Asarocha… tú… tú te habías ido.
– David, maricona… ¡que todos nos hemos ido!
– ¿Qué? ¿Qué me estás diciendo?
– ¡Lo que oyes, que te voy a meter un cañamón por el culo! Todos nos hemos largao, cada uno en su momento, unos antes, otros después, pero todos estamos en la puta calle. Entra al CPI, tío, que aquí hace una solana que se me está quedando el cogote como el ojete de un mandril.

Ahora lo entendía. Todo aquello era una realidad ficticia, estábamos todos fuera del equipo. Bueno, menos Toni que cuidaba del prefabricado. David, mi tocayo, el extraño hombre del teléfono nos había reunido a todos para que nos reencontráramos y poder empezar nuestro viaje hacia la eternidad juntos. Al entrar en el CPI allí estaban todos: Luis, Raúl, Antonio, Nico, Jordi, Luisa, Pedro, Javi, Óscar, Rafa, Juan (¡qué ilusión ver a Juan después de que hubiera explotado por los aires intentando enseñarnos a todos cómo manejar la dinamita!)… todos, estaban todos. La puerta que daba a la sala de las maquetas se abrió y una luz muy intensa nos deslumbró a todos.

Asarocha fue el primero en cruzar el umbral de la puerta corriendo.

– ¡¡¡Esa es mi motaca que la acabo de limpiar, mira como reluce!!!

David, el extraño hombre capaz de resistir el magnetismo de cinco trillones de bobinas y de hacer sonar seis mil teléfonos a la vez con un solo golpe de dedo, se pronunció:

– Es el momento, compañeros. Debéis avanzar todos hacia la luz. Bueno, todos no, quedaros aquí tres o cuatro y me ayudáis un poquillo con lo del SCE y el SMP, que no lo acabo de pillar…
¡David, cojones! ¡Dijimos que no! – Toni no pudo contenerse.
– Vale, vale, lo siento. En ese caso… avanzad TODOS hacia la luz.
– Luisaaaaaaaaaaaaaaa, ¿¿hay sitio libre en tu cocheeeeeeee??
– ¡¡Micheeelee, a la luz se va andando!!

En ese instante fuera del CPI se oyó la voz de uno de los obreros: “¡me se ha caío un billete de 20 €!”. Alguna figura humana de las presentes en el interior dijo en voz baja “¡uh! no saca buena pinta la luz cegadora esta, me voy a por el billete” y salió del edificio.

El resto, agotamos los últimos minutos entre abrazos, despedidas y recuerdos. Estábamos a punto de empezar una nueva etapa pero, desde luego, con la tranquilidad y el orgullo de haber vivido lo mejor juntos. A partir de aquí nos esperaba la vida irrealmente real (o realmente irreal) de reír juntos y currar solos. Eso sí, de lo acontecido en ese enigmático prefabricado… seguíamos sin entender nada. Pero ni falta que hacía.





Reír juntos, currar solos (Parte II)

4 06 2010

– ¡Manolo coño! ¡Cuidao con la grúa cohone que casi te carga la ventana!

Bueno, el prefabricado podía moverse,  sí, pero con cierta ayuda.

Entre la marabunta de obreros dos hombres encorbatados avanzaron hasta mí. Se presentaron los dos como Toni. Vaya, curioso. Dos “tonis” metidos en todo el ajo. Me dijeron que eran gemelos pero que la vida les había llevado por caminos diferentes. Uno era jefe de proyecto, el otro estaba bastante ocioso y se había largado a una isla de la que le era imposible salir. Me pregunté cómo cojones había llegado al prefabricado el segundo Toni si no podía salir de su isla. Luego ya me explicó que había quedado con una chati de Barcelona y que, en ese caso, la isla le dejó irse para que dejara de pedir números de teléfono a las nativas. Antes de que acabara de explicarme eso me soltó “tío, tengo que irme que he quedao con esta y voy muy quemao”. Y se esfumó de allí dejando una estela de humo negro.

El otro Toni, el jefe de proyecto, me miró profundamente. Me habló con convicción.

–  No hagas caso a este, con decirte que quiere hacerse de la Iniciativa Phalma… David, tú eres el candidato capaz de asumir esta situación. Te neítamos. ¿Quieres ser de Isdefe?
– ¿De Isdefe?
Sí, sí, que si quieres cobrar más y que te paguen operaciones para la vista y cosas así.
– Ah, bueno. A lo mejor te sonará tonta la pregunta pero… ¿tengo que beber algún mejunje mágico?
Sí, sí, claro, ta mu rico, pero antes tengo que llamar a , y supongo que él luego llamará a , aunque puede que yo tenga que hablar directamente con o bien reunirme con  y , para lo que tendría que…
– ¡¡¡¡¡Basta!!!!!
– Vale, va, que les den a todos ha-ha-ha-ha-ha, toma y bebe.
– Pero… esto… esto es  un Cola-cao.
– Tú bebe joder, que ha sobrao mucho del armario de la comida y algo hay que hacer con él antes de que vengan “los otros”.

Bebí del Cola-cao que me ofreció.

Ahora, ya eres como yo – me dijo.

La verdad es que yo no había notado mucho cambio. Llamé al banco a ver si me habían ingresado algo y nada. Tampoco notaba que viera mejor, tenía las mismas dioptrías.

– Toni, estoy igual.
– Tran-qui-lo. El aeropuerto nos quiere.
– Ya, ya, si estoy tranquilo, pero esto del Cola-cao no me ha hecho nada.
– A ver, joder, espera que llamo a RRHH.

Estuvo un rato hablando por teléfono. Yo me entretuve viendo cómo iba desapareciendo el prefabricado. Era majo de ver. Toni colgó y me miró apesadumbrado.

– Verás, es que me han dicho que imposible ahora ¿eh?  Isdefe tiene una política de contrataciones que…

Una carpeta cayó de uno de los módulos del prefabricado que estaban desplazando con la grúa  interrumpiéndole. En la carpeta se podía leer “Personas desaparecidas”. Yo conocía esa lista, la había visto antes. En ella había nombres como por ejemplo… Asarocha o Michele. Abrí la carpeta pero… estaba vacía. No entendía nada. ¿¿¿Qué estaba pasando ahí???

(continuará…)





Reír juntos, currar solos (Parte I)

3 06 2010

No eran ni las 10 de la mañana cuando abrí lentamente el ojo derecho. Todo un record considerando que mi agenda del día tenía menos contenido que la parrilla de Tele5. Sin demasiada precisión intenté acertar a agarrar el móvil. No sé si os lo he comentado alguna vez pero estoy enfermo, soy móvil-adicto, y lo primero que busco al despertarme no son mis gafas sino el móvil que es el instrumento que me impregna de luz y conocimiento cada segundo del día. Cinco llamadas perdidas. Eso, ya de por sí, implicaba que mi día iba a ser más emocionante que de costumbre. Dos números de móvil que no conocía y un número de centralita (48151623424815162342), de esos largos que sólo traen buenas noticias cuando te llaman para ofrecerte curro, el resto son o marrones o engaños. Horas más tarde volvió a llamar uno de los números misteriosos. En esta ocasión lo cogí. Después de mi “¿sí?” una voz decidida empezó a hablar.

–  Hola David, ¿qué tal todo? Soy David. Te llamo para comentarte un puesto que a lo mejor te puede interesar. Es un poco fuerte la cosa… pero te la comento.

¿David? ¿Qué David? ¿Ese tío se llamaba como yo o estaba hablando conmigo mismo? La cosa es que esa voz… era familiar. El hombre siguió hablando.

– Se trataría de hacer las maletas e irse unos tres años a un proyecto de aeropuertos en Omán.

Esa voz… esa voz… aeropuertos. Entonces vinieron a mi mente una sucesión de flashes. Un prefabricado. Una antigua torre de control convertida en oficinas. Una sala para tomar cafés con una cuenta atrás. Una terminal con forma de falo. Dios mío. A ese hombre yo lo conocía. De algo que había vivido pero no sabía muy bien decir cuándo.

Un impulso me llevó a coger mi coche e ir a buscar esos lugares misteriosos. Despedí a mi tocayo del teléfono dándole a entender que no estaba en mis planes irme a vivir tres años a un sitio en el que tomarse una cerveza es ilegal.

Al salir de casa me estaba esperando en el portal una extraña chica que miraba al infinito. Se dirigió a mí y me habló muy despacio.

– Llegar a ese lugar no es tan fácil, David. Hará falta un esfuerzo por tu parte.
– ¿Te conozco de algo?
Mi nombre es Roser.

Alargó su mano y tocó mi hombro. En ese momento una luz cegadora dio paso a otra sucesión de flashes más inquietantes aún. Una nariz. Un calefactor. Un sitio donde hacían unos calçots de pena. Folios con mensajes amenazantes pegados a las paredes. Y de nuevo ese prefabricado.  No dudé al respecto.

– Quiero llegar a ese prefabricado sea como sea.
Entonces tendrás que recrear la forma en que llegaste allí la primera vez. Tienes que ir a esta oficina de Indra en El Prat de Llobregat y preguntar por Xavi. Allí está el péndulo capaz de decirte en cada instante dónde está ese prefabricado. Si haces una entrevista con Xavi y te admite, un coche te llevará a él.

Sin pensármelo fui corriendo a la dirección que me había dado esa especie de bruja. Entré a la oficina y me dejé llevar. Actué sin pensar. Xavi fue el primero en dirigirse a mí, me estaba esperando.

– Hola, soy Xavi, ¿quieres venir conmigo?
– Oh, sí, lo estoy deseando.
Vale. ¿Te interesa cobrar poco y aprenderlo todo por tu cuenta?
– ¡Claro! A eso he venido.
– Genial, pues tu primera misión es ir a ver si queda alguna maqueta en el CPI.
– ¿Maqueta? ¿CPI?
– Víctor te acompañará. Cuando vuelvas ven que te comentaré una cosilla que nos ha salido en un sitio muy exótico, seguro que te gusta, ese chico de allí te ampliará la información… Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaalt!!!!

Víctor era algo parecido a un científico maño que había estudiado durante años los viajes temporales y espaciales, en concreto, los que afectaban al trayecto Madrid-Zaragoza-Barcelona. Ahora la ambición le había llevado a querer teletransportarse a Angola.

El maño me llevó por un camino que decía ser un atajo rodeado de casas de gente humilde y descampados desérticos. Pasamos justo al lado de un campamento rústico con un montón de casetas primitivas. En ese momento recordé algo más.

– ¡Oh! Este debe ser el campamento de ‘los otros’…
– No David, es el mercadillo de los gitanos, hoy es jueves.

Pronto nos encontrábamos en un enorme parque de servicios con naves rectangulares, cada una marcada con una letra. Víctor me hizo bajar del coche y me dijo por la ventanilla:

– Tu letra es la A.

Después de eso se largó.

Al llegar a la nave A al fin lo vi. El prefabricado. Unos cuantos módulos de caseta de obra se alzaban anexos a la nave A.

Pero… estaban empezando a desaparecer. Dios mío. ¡El prefabricado tenía el don de moverse!

(Continuará…)